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  Trabajo realizado por Enrique Gulberg

  Enrique Guldberg es el director de Elite Tennis Academy en Castelldefels, Barcelona, originario de Argentina y afincado en Barcelona desde hace muchos años, a parte de ser entrenador, es terapeuta PNL, Brainspotting e Hipnosis Eriksoniana. Psico Neuro Educador y Psico Neuro Entrenador por la Asociación Educar (Argentina).

  Fue entrenador de Marco Trungelliti, Dzmitry Zhyrmont, Sharmada Baluu, Kirsty Woolley entre otros/otras y es ponente en Simposios de la BTCA (British Tennis Coach Asociation), también dio cursos para entrenadores en India, Malta, Colombia y Argentina. Actualmente desarrollando cursos para entrenadores Online.

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El Yo Ideal, El Yo Entrenamiento y el Yo Real

  Existe una eterna problemática en los tenistas: ¿Por que no compito como entreno? ¿Porque no soy capaz de plasmar en los partidos lo que soy capaz de hacer en los entrenamientos?

  Hace unos años, estaba entrenando a un jugador de Irlanda que cuando entrenaba pegaba muy bien y que en el momento de competir se ponía muy tenso, al punto de no poder meter una pelota. Parecían dos personas distintas. En un momento, me acerqué a el y le dije, “cuando compitas, no le pidas tanto a tus golpes, no están preparados, tienes que tratarlos como si fuese un niño asustado”. Asumiendo la típica incredulidad de un adolecente, estoy casi seguro que no me entendió. Pero yo lo vi claro. Fue como una sucesión de “clicks” en mi cabeza, pude ver claramente las diferentes facetas del Yo.

  Hace algunos años leí uno de los libros que mas me influyo en mi carrera como entrenador: “El juego interior del Tenis” de Timothy Gallwey.  La obra de Gallwey revela de una forma sencilla el “Yo 1” (consciente) y el “Yo 2” (inconsciente) mostrando la existencia de distintas “identidades” dentro de cada uno de nosotros

   Con permiso de Gallwey me gustaría proponer una variante a Su idea. Es indudable la existencia de nuestros distintos “yoes”.  Somos uno cuando estamos entre amigos, otro cuando estamos con la familia, otro cuando estamos solos. Sin llegar al punto de tener muchas personalidades si tenemos distintas facetas.

  La primera estructura que encontré es lo que en ese momento llamé el “Yo Competitivo”, en el instante que le dije que tratara a sus golpes como si fuera un niño, imaginé a los golpes como si fuesen un niño pequeño y asustado que no se atreven a entrar a una habitación oscura. Los golpes no salían a la misma velocidad, con la misma precisión y al final de cada punto, el se enfadaba como un niño y preguntaba ¿porque no era capaz de jugar como en los entrenamientos?  Al decir esto se estaba comparando con otra versión de si mismo, a su versión cuando entrenaba, identidad que llamé “Yo entrenamiento”. Al no poder controlar esa diferencia de nivel, se frustraba y se juzgaba, pero ¿Quién, se frustraba y quien juzgaba? Había otro yo inquisidor por ahí dando vueltas, uno perfeccionista y autoritario, y que juzgaba lo bueno y lo malo. Me di cuenta que detrás de toda esa frustración y todos esos juicios había expectativas muy altas y también un ego muy grande, entonces lo llamé el “Yo Ideal”

  Una vez terminó la sesión de entrenamiento, fui inmediatamente a dibujar el esquema que tenia en mi cabeza:

El YO IDEAL:  soberbio, perfeccionista y autoritario basado en las expectativas, en los “deberías haber, deberías ser…”

El YO ENTRANAMIENTO: Al principio puede que comprometido y trabajador, pero a medida que pasa el tiempo y si no hay resultados, se va acercando cada vez mas al Yo Ideal convirtiéndose en soberbio y buscando responsables

El YO COMPETITIVO:  temeroso, obsecuente y sumiso y sin entender porque lo que antes era tan fácil y natural, ahora se ha convertido en una tortura, en una prueba para demostrar validez.

  Mirando mi dibujo, me quedó claro que, en el YO COMPETITIVO reside nuestro NIÑO, el que naturalmente quiere divertirse, que es curioso, al que le gustan los desafíos. El que se lo pasa a lo grande jugado partidos corriendo y metiendo.

  Todo ese coctel mágico de desafío, búsqueda de soluciones y aprendizaje se cortan abruptamente en el momento en que “El NIÑO” deja de jugar como PUEDE para intentar jugar como DEBE, cuando deja de seguir SUS SENSACIONES y empieza a seguir INSTRUCCIONES, cuando deja de jugar para el, y empieza a jugar para los demás, cuando deja de jugar por la experiencia misma para empezar a jugar buscando la aceptación. Si hago caso y gano, me reconocen y me aceptan, pero si pierdo…  Momento trágico en la vida de casi todo ser humano, nace en ego y muere la identidad.   

  Pero ¿Quién acepta o no acepta? El YO IDEAL, donde residen las expectativas propias y ajenas, donde nace y crece nuestro ego, donde creamos esa autoimagen basada en una fantasía de lo que deberíamos ser. El YO IDEAL es el JUEZ que dicta sentencia según la pelota bote 1 milímetro fuera o dentro, al juez que no le interesa la intensión si no el resultado, mala o buena, culpable o inocente. Si ganas es porque sigues mis instrucciones si pierdes es porque no las sigues. En el YO IDEAL residen padres, madres, entrenadores que alimentan el monstruo en busca de su propia proyección a través del jugador. Padres, Madres, entrenadores y sistema educativo, todos somos responsables de tener la arrogancia de querer enseñarle a aprender a los grandes maestros del aprendizaje: los niños.

“Un niño deja de aprender cuando le empezamos a enseñar”

  (¡Huy! Un comentario demasiado conflictivo tal vez. Dejo abierto el debate,aunque solo hay que volver al origen de la palabra:  enseñar (Del lat. vulg. insignāre, señalar) enseñar es mostrar, no imponer)

  Un YO IDEAL basado en las expectativas, nace en el momento que el jugador (la persona) empieza a comparar lo que cree o le dicen que debería ser, con lo que en realidad es. Cuando la diferencia entre lo que espera y lo que finalmente consigue es muy grande, la frustración es inevitable e indefectiblemente comienzan primero las excusas y luego la búsqueda de responsables.

  Ya esta, se acabo la magia, el YO IDEAL omnipresente, controlador, egocéntrico, arrogante y solo responsable de los éxitos. El YO ENTRENAMIENTO, el “intermediario” entre los otros dos “yoes”, intentando ajustar y generar herramientas para la victima final de este esquema perverso, el YO COMPETITIVO que entra en una doble lucha, una por complacer a su YO IDEAL y la otra intentar vencer al rival. Todas las identidades peleadas entre si y trabajando juntos para diseñar una larga lista para justificar los fracasos de  “puertas afuera”, para evitar el “que dirán”(cualquier parecido con historias familiares o laborales es mera coincidencia)

  Lo que si tenía claro es que, si existe blanco, existe el negro, polo positivo y polo negativo, ying y yang. ¿Cual era el opuesto a esta estructura?

  Fue en un torneo en Egipto, en Sharm el Sheik, donde conocí a un jugador que en una de las tantas conversaciones que tuvimos me comentó su padre había sido gerente de banco y que había sido muy querido y respetado, porque siempre había tratado a los empleados no como subordinados si no como iguales, aunque con distintos roles.

  Otra vez la catarata de “clicks”. La corriente mas moderna de administración empresarial es: HORIZONTAL. ¿Como no me había dado cuenta? Los grandes atletas tienen una característica, parecen fluir y tienen la capacidad de aprender permanentemente y parece indefinidamente. Se me vinieron a la cabeza tenistas como Federer, Nadal, Djokovic, Serena Williams, jugadores que no solo tienen altísimas capacidades para jugar al tenis si no que siguieron evolucionado siempre adaptándose a lo que el tenis proponía. Ellos hacían evolucionar al tenis, se reinventaban.

  Si hacemos un paralelo a una estructura empresarial, la anterior configuración de nuestros diferentes “yoes” es Vertical, El yo idea es el “jefe autoritario y déspota, el yo entrenamiento es el obsecuente Gerente y el yo competitivo el pobre empleado que, aunque teniendo razón nunca la tiene.

  Pero entonces… ¿que pasaría si reposicionamos nuestros yoes? ¿Que pasaría si cambiamos la estructura de vertical a horizontal?

  Si alineamos nuestros yoes en una estructura horizontal, todo cambia, la vida se hace mas fácil. En la estructura horizontal, el YO IDEAL está basado en los OBJETIVOS y estos en la IDENTIDAD, ya no es el juez, es el Almirante que observa, guía y ajusta.

  El Yo ENTRENAMIENTO, pasa a ser el EXPLORADOR, buscador de alternativas, ya no tiene miedo al riesgo, es mas se siente apoyado para probar y expandir, intuye el potencial de lo que practica, tiene consciencia del potencial, es el LABORATORIO I+D

  Por otro lado, el YO COMPETITIVO, sabe que es el que da la cara, pero lo hace sabiendo que las otras partes están para apoyarlo, no para juzgarlo. El niño miedoso se transforma en un jugador proactivo y valiente, el miedo a perder se convierte en coraje de competir. Compite desde a identidad, desde lo que es y desde lo que tiene.

  Se me viene a la cabeza un equipo de F1, El dueño del equipo, el visionario, los mecánicos que investigan y desarrollan y el piloto que corre la carrera, pero que ayuda a los mecánicos a desarrollar el coche.

  Yo, como entrenador, asumo que he sido muchas veces responsable de incentivar la estructura vertical, “MEA CULPA”. Desde que pude ver esto, mi objetivo va en la otra dirección. Rápidamente empecé a trabajar primero en mi mismo para ajustar mi propia estructura, a la vez que empecé a mostrar a los jugadores los beneficios de intentar “el cambio” todos fueron capaces de ver los beneficios, aunque muy pocos fueron valientes para enfrentarlo. El ego no quiere perder el control. Aquellos que lo intentan, mejoraron la calidad y la consistencia de sus golpes, ya que se ajustaron a lo que son capaces de hacer en ese preciso momento. Poco a poco, hay mucho terreno a desarrollar en la psico-educación en pista: escucharse, observarse y autorregularse.

  La gran mayoría de los “grandes” en cualquier actividad tienen estructura horizontal en al menos la actividad en la que se destaca.

  • Tienen objetivos en vez de expectativas
  • Hacen “feedback” en vez de criticas o autocastigo.
  • Encuentran desafíos, en vez de problemas.
  • Buscan soluciones, en vez de inconvenientes.
  • Asumen responsabilidades, en vez de poner excusas.
  • Tienen curiosidad, en vez de miedo.
  • Manejan posibilidades. en vez de opciones.
  • Se observan a ellos mismos, en vez de mirar a los otros.
  • Se aceptan, en vez de buscar aceptación.
  • Compiten para ser mejores que ellos, en vez de enfocarse en el rival.
  • Se enfocan en el rendimiento, en vez de enfocarse en el resultado.
  • Se enfocan en la trascendencia, en vez de enfocarse en la supervivencia,
  • Y para mi la mas importante: Tienen identidad, en vez de ego

  Y podría seguir. Entonces me vienen a la cabeza cantidad de atletas en teoría “arrogantes” que en apariencia salen de este listado, luego de pensar un rato, me di cuenta de que no es así. Vamos a un ejemplo muy famoso. Cristiano Ronaldo. El puede parecer muy arrogante, aunque si lo vemos en detalle no es así, el no es soberbio, si no que sabe que es muy bueno y eso no tiene nada de arrogante, es aceptar lo que uno es. Por otro lado, es absolutamente auto responsable, ya que es uno de los que mas comprometido está con sus entrenamientos.  Distinto es en la forma que gestiona la forma de expresas sus capacidades, lo cual es subjetivo, la realidad es que es uno de los mejores jugadores y atletas de mundo y si lo digo yo y tanta gente, también lo puede decir el. Negarlo seria “Falsa humildad”, una estrategia de manipulación que es de todo menos trascendente.

  Trabajar en la identidad, en mirarse al espejo y ver quienes somos en realidad, es lo que nos va a permitir diseñar correctamente el camino. Que es lo que en realidad tengo y que es lo que necesito. Traducido a un partido de tenis: Estos son los golpes que siento que hoy me salen, entonces uso eso que me sale.  Da igual lo que sea capaz de hacer en el entrenamiento, lo hare cuando sienta que estoy listo para hacerlo. Los golpes no se buscan, llegan solos.

  Volviendo al ejemplo del niño asustado en la puerta de la habitación oscura. ¿Que pasa si lo empujamos y cerramos la puerta por detrás? Lo mas probable es que el niño se traume. En el tenis, pasa lo mismo, un golpe puede estar perfecto en entrenamiento, pero cuando lo metemos a la “habitación oscura” de la competición, tiene miedo.  Lo peor que se puede hacer en esos casos es presionar, empujar para que lo haga. Ya lo hará, cuando este listo. Y cada jugador estará listo en momentos distintos, no cuando nosotros, los entrenadores decidamos. No debemos ser una fuente de ansiedad, ya que la ansiedad nubla las decisiones y entonces el jugador elije mal. Si elije mal, se frustra, lo que genera mas dudas, y aquello que hace bien en el entrenamiento se vuelve una carga.

  Hay que saber esperar, En un momento sentirá que a “Esa” pelota si puede pegarle como en el entrenamiento. Y lo hará, y si sale bien, el trabajo está casi hecho. Si sale mal, habrá que esperar a que la “sensación” llegue otra vez. Insisto, que llegue, no salir a buscarla. La manzana solo cae del árbol, cuando está madura.

  Es mucho lo que deriva de la comprensión de estas estructuras, muchas cosas pueden cambiar si dejamos de alimentar al EGO desde la ARROGANCIA  y empezamos a desarrollar la IDENTIDAD desde la CONFIANZA,  cosa que espero hacer en el próximo artículo.

Espero que hayan disfrutado la lectura y que esto sea de utilidad. Muchas gracias por la oportunidad de compartir.

 

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