fbpx
Our Score
Click to rate this post!
[Total: 39 Average: 4.7]

  Trabajo realizado por Daniel Vitale Pizarro

Nuestro concursante número 12 es Daniel Vitale Pizarro (30 años), un balcarceño (Balcarce, Buenos Aires) en Madrid. Árbitro desde 2007 y profesor desde 2011, tambien es jugador de tenis en competición desde 2002 y licenciado en comunicación en 2014.
  Actualmente profesor de tenis en el RACE (Madrid) y periodista deportivo desde 2011, ha sido  acreditado como periodista en Futuros, Challengers, ATP y series de Copa Davis en Argentina y en 2019 en las Finales de Copa Davis en Madrid. también es creador del sitio OtraDobleFalta.com (2012-actualidad)

 Puntua el artículo otorgandole estrellas, el artículo ganador será el que tenga mas estrellas otorgadas por los lectores.

  Está claro que el tenis profesional es un deporte preponderantemente mental, pero ¿y el tenis amateur? ¿La mente juega el mismo rol? Los invito a que hagan este rápido ejercicio mental.

  Teniendo en cuenta que los cuatro aspectos más importantes del tenis son el técnico, el táctico, el físico y el mental, la pregunta es: ¿Cuánto tiempo específico le dedican semanalmente a cada uno? Sin conocerlos, la respuesta será, en la mayoría de los casos, la siguiente: mucho al técnico, algo al táctico, poco al físico(según la edad del jugador o si  compite) y casi nada a lo mental.

¿He adivinado? No descubro nada con esta descripción y lo puedo afirmar por mi experiencia como jugador de tenis en competencia (2001-actualidad) y profesor de tenis (2011-actualidad) en diferentes clubes de Buenos Aires (Argentina) y Madrid (España).

  Ser deportista profesional es el anhelo de muchas de las personas que alguna vez practicaron un deporte en su juventud y que comenzaron a destacarse, ya sea a nivel club, regional, provincial, nacional o internacional. Inevitablemente, en el proceso de formación de dicho deportista, en nuestro caso hablaremos de ‘tenistas’, los profesionales son el ejemplo a seguir.

  El deportista amateur, exitoso o no pero amateur al fin, trata de imitar a su ‘ídolo’ o ‘referente’, casi siempre no de la mejor manera posible, ya sea por desconocimiento propio o de su entrenador de turno, por falta de tiempo, de interés o porque simplemente no quiere.

  En líneas generales y no absolutas porque en todos los órdenes de la vida existen las excepciones, el tenista amateur hace la fácil: compra la ropa de Roger Federer o la raqueta de Rafael Nadal, se comporta en la pista como Nick Kyrgios y pretende pegarle a la pelota con la facilidad que lo hace Fabio Fognini.

  Además, cuando gana un partido o un torneo, es la persona más feliz del mundo y lo publica en todas sus redes sociales, pero cuando pierde, la culpa es del entrenador, de la ‘mala suerte’, del viento o de ………. (inserte la excusa que más le apetezca sobre la línea de puntos), imponderables que le sirven de alivio para quitarse la culpa de perder, no aceptando, como debería, la derrota como tal.

  El tenista amateur no es consciente de que practica un deporte en el que debe convivir con los errores y, peor aún, con la derrota. Nuca se debe olvidar que solo uno gana cada torneo…

  La capacidad emocional de saber sobrellevar las emociones en los momentos importantes de un partido, hará la diferencia entre ganar o perder. Es cierto que los mejores elementos para practicar el tenis ayudan a un mejor rendimiento, pero eso no quiere decir que ganarás por tener la raqueta más cara o las zapatillas más vendidas del año. La diferencia tampoco estará en la derecha paralela o en el revés cortado. La verdadera diferencia su ubica por encima de los hombros: la cabeza.

  Dicho esto, no está de más aclarar que una fortaleza mental no ganará partidos si no es acompañada por una técnica correcta, una táctica aplicable y un estado físico apto para practicar el deporte.

  El tenis es un combo de cosas, un cúmulo de aptitudes entre las que resalta la actitud por sobre cualquier otra virtud, justamente el ítem que menos entrena el jugador amateur o en formación. Reitero esto para que no se genere confusión: la mente no gana partidos por sí sola.

  Volviendo a la comparación con los tenistas que salen en TV, la realidad del aficionado es completamente distinta. Imitar superficialmente a un profesional no hace ganar partidos, solo generará una mayor visibilidad ante los demás por emular a otros, pero no por ser uno mismo. Lo que no hace el jugador amateur es imitar el entrenamiento de un profesional (doble o triple turno), su alimentación (dieta balanceada) o sus descansos obligatorios.

  En definitiva, lo que marca la diferencia entre ellos y el resto de los que empuñamos una raqueta, el jugador ocasional ni lo considera. ¿A qué voy con esto? A que el tenista amateur subestima el entrenamiento y sobre todo el entrenamiento mental, el aspecto más importante de los cuatro mencionados al inicio. Digamos que dos jugadores tienen niveles físicos, técnicos y tácticos más o menos similares, con fortalezas y debilidades, pero sin diferencias notorias que inclinen la balanza para un lado de la pista.

  Como no existe el empate en el tenis, lo que determinará quién vencerá será la mente. Incluso sucede muchas veces que el aparentemente más débil tenísticamente hablando, es derrotado ya que su fortaleza mental no condice con su nivel de juego.

  De ninguna manera cuestiono al jugador amateur que demasiados problemas cotidianos debe resolver en su vida y que utiliza al tenis como escape para disfrutar un momento del día o del fin de semana, solo digo que debería actuar en consecuencia luego de un partido de tenis, frustrándose o alegrándose según el trabajo previo realizado, siendo más realista. Es irreal pretender ser el mejor de tu club si solo practicas el deporte una vez por semana, sin intensidad, y encima, al momento de la competencia, llega al partido sobre la hora sin siquiera saber quién es su rival.

  Ese es un simple ejemplo dentro de los miles que hay dentro del mundo amateur. La humildad tanto en la victoria como en la derrota es fundamental para disfrutar del deporte y mejorar tenística y mentalmente.

  ¿Cuántas veces llegaste temprano a tu entrenamiento e hiciste frontón esperando que iniciara tu clase? ¿Y cuantas veces te quedaste después de hora jugando con un compañero tratando de mejorar lo que no te salió durante la sesión de entrenamiento? ¿Ayudaste a recoger las pelotas luego de cada cesto? ¿Y a hacer la pista luego de cada entreno, si nos toca en tierra batida? ¿Le reprochaste más de una vez algún ejercicio al profesor solo por ser cansador o liviano, sin preguntarte o preguntarle el por qué? ¿Alguna vez poner excusas te ayudó a ganar un partido? ¿Y enfadarte luego de cada fallo? Seguramente has pasado por estas situaciones a lo largo de tu etapa como jugador, todas negativas mentalmente que no ayudan a fortalecer tu mentalidad, sino todo lo contrario, colaboran a ser más débil frente a situaciones límite en un futuro encuentro tenístico. Obtener todo relativamente fácil, sin obstáculos que atravesar no es la mejor receta para triunfar.

  El poder enfrentar adversidades y salir airoso de ellas, por más mínimas que sean, te ayudará a resolver futuras situaciones no habituales que sucederán dentro de una cancha de tenis. Sea el nivel que fuera, tu rival no será tu profesor de confianza ni ninguno de tus sobreprotectores padres, la persona que estará del otro lado de la red querrá ganar igual o más que tú a él. Y para eso debes estar preparado.

Todo lo que facilita en exceso, debilita (Toni Nadal). ¿Recuerdas las preguntas sobre recoger bolas, hacer frontón, ayudar en la pista o enfadarte sin sentido? Bueno, allí es donde empieza la mente a endurecerse, cuando haces tareas que no te gustan o no estás acostumbrado a realizar. En el tenis, ningún objetivo es sencillo de conseguir sin correr, transpirar, gestionar emociones negativas, luchar contra tu rival y contra uno mismo, muchas cosas que no se cumplen pero que se sabe que son necesarias para mejorar como tenista y ganar, ese verbo que persigue a todo deportista.

  Una mente fuerte no se forja solo con sesiones de entrenamiento mental específico o invirtiendo dinero en especialistas, la dureza mental se va alimentado día a día, entrenamiento tras entrenamiento, con actitudes correctas dentro de una pista, sin querer pasar por encima de tu entrenador, porque dentro del campo de juego, te guste o no, él es el jefe y debes confiar en lo que te dice. Debes ser humilde y receptivo, de todos se pueden aprender cosas e insisto, confía en tu entrenador, él es el único que siempre te apoyará y el que más te conoce dentro de una cancha.

  Si no te gustan sus formas, su método de enseñanza o simplemente no tienen feeling, nadie te obliga a entrenar con una persona en particular, pero ojo, si cambias de entrenador como de ropa, muy probablemente el problema no sea el profesor.

Estadísticas del sitio

  • 11.240 visitas

Arículos

Share This
× Hola, ¿Cómo puedo ayudarte?
A %d blogueros les gusta esto: